Para poder ser un equipo campeón, debes de contratar o atraer empleados, jugadores o socios que quieran ser campeones. Simple y sencillo, no solo importa qué tan buenos sean, lo más importante es que tengan la misma meta, que quieran ser campeones.

Cuando estaba en la preparatoria recuerdo que nuestro entrenador no se fijaba solamente en nuestras habilidades físicas, sino en cuál era nuestra meta. Una de las preguntas principales que nos hacía era ¿Qué es lo que quieren estudiar?, ¿Qué queríamos lograr como atletas?, ¿Qué hacíamos con nuestro tiempo libre?, ¿Cómo nos llevábamos con nuestros padres?, la verdad se me hacía poco común que nos hiciera todas estas preguntas, pero eso es lo que realmente hace un equipo campeón, que las personas tengan los valores adecuados para que durante los juegos y los entrenamientos no tuviera que estar corrigiendo, o lo menos posible, nuestros comportamientos.

En primer lugar, siempre viene la misión del equipo, ¿cuál es el objetivo del equipo?, ¿A dónde quieren llegar como equipo?, no importa el ámbito, por ejemplo, si estás en un negocio tienes que saber cuál es la misión porque ésta es la parte más importante; de la misión se derivan los planes de acción, las actividades, e inclusive los valores, la misión es la que hace que el equipo salga adelante. Ésta es la que te va a hacer seguir por tu objetivo y no quitar los ojos de la meta cuando las cosas se pongan duras.

Después de la misión lo segundo más importante es el equipo, tienes que pensar siempre en que las metas grupales vienen después de cualquier premio individual, muchos equipos campeones no ganan premios individuales, o si los llegan a ganar éstos pasan a segundo término.
Si analizas equipos deportivos campeones, en los negocios o familias, siempre la misión es la más importante, después es el equipo y hasta el último el individuo.

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